
Si el otro día hablaba del maldito instinto que le hace revolcarse sobre todo lo que tiene un olor fuerte, hoy os voy a hablar de otra cosa que es parte de su instinto, el mear marcándolo todo, de ahí el chiste del título con el cambio de nombre a “To-lo-meo”.
Desde que Jaco comenzó a levantar la pata para orinar, allá por el mes de septiembre, empezó a desarrollar el instinto del marcaje. Como ya sabéis, los perros machos, utilizan su orín como una marca olfativa que les ayuda a fijar la posición de su territorio. Ahora que Jaco se está aproximando a la edad adulta, cada vez marca más cosas.
Siempre ha sido un perro muy sociable, por eso siempre ha podido ir sin correa, pues sabemos que no nos va a meter en ninguna pelea con otro can. Pero con esa manía suya de marcarlo todo puede que en alguna ocasión nos ganemos alguna que otra bronca, ahora veréis porqué.
En los últimos días me he percatado, que todo aquello que resalte del suelo 3 centímetros, es un objetivo claro de marca para Jaco. Hasta ahora, lo habitual es que orinará en la palmera que tenemos frente a casa, en las esquinas próximas, así como en muchos otros sitios que se levantan en vertical, a saber, farolas, señales de tráfico, etc… Este pasado fin de semana, ha decidido que tiene que marcar todo. Comenzó marcando cosas tan incomprensibles como una lata de cerveza tirada en el suelo, un grupo de piedras, una rama suelta en la playa, una bolsa de basura…. Pero lo que nos va a causar problemas, son los dos siguientes ejemplos:
Ibamos paseando por la playa, y como de costumbre, Jaco iba suelto, correteando de un lado para otro; persiguiendo pájaros y buscando olores. En una de esas escapadas de avanzadilla, Jaco se acercó hasta una señora que estaba tumbada en la arena; recibió una carantoña, y siguió en dirección a un niño, el hijo de la anterior señora, que estaba tranquilamente jugando en la arena haciendo castillos con su cubo y su pala. Cuando el niño lo vio aproximarse, éste salió corriendo hacia su madre; el orejón no se inmuto, pasó del niño, pero fijo su objetivo en el castillo de arena que el niño estaba edificando; así que una vez que llegó a su altura, levantó la pata, y regó el castillito con su liquido amarillo, dejando marcado su dominio sobre él… Gracias a Dios, nadie nos dijo nada, y pudimos escurrir el bulto siguiendo con nuestro paseo, aunque realmente me sentí un poco mal por el pobre niño.
Como nos habíamos librado de una posible riña con ese acto de “marcaje”, seguimos nuestro paseo. Parece que Jaco esa mañana, se había propuesto que nos llamasen la atención, así que cuando llegamos a un kiosco, en donde se expone la prensa diaria, Jaco debió de pensar que las noticias que allí se contaban no eran de su agrado, por lo que enseguida levantó su pata y…. No os hacéis una idea del berrido que le di, pues no me apetecía tener que comprar el periódico que estaba a punto de arruinar, y que de hecho dejó mancillado con unas gotitas…
¿Y a vosotros, vuestros perros machos, os ponen en esas situaciones de tierra trágame?




