Aunque el título de esta entrada pueda indicar otra cosa, hoy no vamos a hablar de cosas agradables, sino más bien al contrario. Hace unos días hablamos de que estamos en verano, y las consecuencias del acoso que está recibiendo el pobre Jaco por parte de los vecinos más jóvenes que están pasando esta época estival.
Además del trance por el que está pasando el orejón, lo que más miedo me da, es que a pesar de lo bien que he tratado de educar a mi beagle, no deja de ser un perro, y como todo ser vivo, su paciencia tiene un limite, con lo que puede que algún día puede que se le hinchen las narices y termine defendiéndose de la única forma que tiene, mordiendo…; ese día (Dios quiera que no llegue nunca) nos tendremos que enfrentar a una denuncia por los daños causados, y lo que es peor a que en las noticias salga el caso, porque si os habéis fijado, los perros solo muerden a los niños o a otras personas en verano, por lo visto porque los medios de comunicación no tienen otra forma de rellenar sus espacios de noticias…
Con lo dicho hasta ahora no quiero ponerme la tirita antes de tener la herida, pero si que quiero contar una versión que no suele salir en los medios, y que puede propiciar que algún perro se vea sacrificado por una mala actuación de un ser humano. Toda esta introducción, un tanto farragosa, me sirve para contar lo que le ha pasado a nuestro amigo Kun, un perro maravilloso que no solo conozco por los comentarios que puedan hacer sus dueños Silvia y Miguel Angel, sino que he compartido con él unas cuantas horas e incluso casa durante la última quedada…

Hola Rubén:El sábado Kun mordió a un hombre, pero lejos de sentirme culpable por ello, comprendo porque lo hizo, y si hubiera sido yo en lugar de Kun, yo hubiera hecho lo mismo…, te cuento..Ese día era el cumpleaños de un familiar, y por ese motivo nos invitó a pasar el día en una casa que tiene en el campo, con lo que Kun vino con nosotros, a compartir el día junto con otros perros que ese familiar tiene en su finca.Cuando llegamos allí, además de muchas otras personas, se encontraba un señor (por llamarle algo), que Kun había tenido que padecer en otras ocasiones, motivo por el cual Kun lo recibió ladrando.Este tipo tiene una perra, y es de los que la ha educado a base de palos, palos y más palos; de los que llaman al perro y el pobre can va con el rabo entre las piernas y las orejas gachas, temeroso, aunque no haya hecho nada, porque sabe que se va a llevar un palo, así que imagínate lo que hará si el perro hace algo que no le guste ¡Pobre perra!Es de los que les gusta fastidiar y maltratar a los animales, no hacerles rabiar jugando con ellos, como podemos hacer todos con nuestras mascotas, sino de los que si lleva o tiene a su alcance una vara, golpea a su perro en las costillas sin venir a cuento. Como Kun ya había padecido en sus carnes esas “bromas pesadas” en más de una ocasión, lo recibió ladrando.
Cuando llegó la hora de comer, con todos sentados a la mesa, Kun estuvo merodeando alrededor del grupo, pues ese olor a barbacoa y a carne recién hecha era irresistible para los tres perros que allí había. Kun fue afortunado, y alguien le dio una chuleta de cordero. Para Kun, como para cualquier perro, ese era el mejor regalo del mundo.Los otros dos perros se acercaban continuamente a Kun, intentando quitarle un trozo de su chuleta, y claro Kun no lo permitió; les enseño los dientes, gruñó y tiró bocados al aire, defendiendo su preciada posesión… El tipo que he comentado, ante tal espectáculo hizo un comentario que me pareció de muy mal gusto:.- Joder, que valiente es el mierda de perro-.El comentario lo hizo a modo de recochineo, y añadió: – Verás como se lo quito sin problemas y le estropeo la fiesta…Dicho y hecho, el tipo se levantó, y fue a por Kun. En cuanto intentó quitarle la chuleta a Kun, ante una mano que no conocía, y encima de alguien que ya lo había maltratado, le mordió en un pulgar… Enseguida comenzó a chorrear sangre, yo me iba a levantar a pedirle disculpas por lo que había hecho mi orejón, pero antes de que pudiera abrir la boca o levantarme, el citado individuo le pegó una patada a traición al pobre Kun, que recogió su chuleta y se marchó corriendo a mi vera..Tal vez esa ha sido la primera vez que ese tipo ha recibido un mordisco de un perro, pero estoy seguro que la próxima vez tendrá más cuidado, y posiblemente respete más a nuestros amigos de cuatro patas. El intento de robo de su comida, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Kun, que ya había recibido múltiples “bromas” por su parte, y que encima intentó quitarle su tesoro más preciado en ese momento, que ya había tenido que defender de los otros dos perros…, ese hombre que tanto le había “puteado” y que le había hecho llorar sin buscárselo…Esta es la historia…, ¿no sé? ¿tu que opinas?…





