Hace un par de semanas os conté un episodio de fuga de Jaco tras el coche de un amigo. Además de ese suceso, nos han ocurrido otro par de los que no os he hablado, y que os pienso contar a continuación.
Antes de entrar en materia, quiero decir que yo soy el único responsable de lo que haga mi perro, y si hace algo que no me gusta, es culpa mía, pero creo que en ocasiones hay personas que no tienen en cuenta las obligaciones que conlleva tener un perro en casa, y son obligaciones principalmente cívicas, para con el resto de la sociedad en la que vivimos, y si no nos gustan esas normas tendremos que tomar la decisión de vivir perdidos en la montaña.
El miércoles antes de la quedada, mientras Jaco paseaba con mi mujer recibí una llamada suya. En esa llamada se le notaba agitada, nerviosa y angustiada:
- “Jaco se ha ido corriendo detrás de otro perro y no lo encontramos….”
Ante esa llamada, rápidamente salí de casa a buscar a Jaco. Mi mujer no estaba sola, estaba en compañía de otros dos vecinos que también tienen perro, y que son habituales compañeros de juegos de Jaco. Por lo visto ellos también habían tenido que correr detrás de sus mascotas durante más de 10 minutos, pero finalmente agotados, los perros habían vuelto.
Sorprendido por ese punto pregunté que había pasado, pues me pareció extraño que 3 perros jugando como habitualmente hacen en un parque, tomen la decisión de salir corriendo a la aventura. Por lo visto los hechos acontecieron de la siguiente manera…
Dusky (un cruce de pastor alemán y Husky), Bruno (un precioso Golden Retriever), y Jaco, estaban sueltos en el parque donde nos reunimos, jugando como hacen en multitud de ocasiones, persiguiéndose unos a otros, dentro de un espacio controlado, y atendiendo generalmente a nuestras ordenes que les impiden salir del jardín a la carretera. Mientras se encontraban en esa situación, apareció una señora paseando con su perro, suelto, y con un bebé en brazos.
El nuevo perro se acercó al grupo, y todos le dieron la bienvenida acercándose a él, y con la intención de jugar. De repente, ese perro salió corriendo, fuera de la urbanización, por mitad de la carretera general, siendo perseguido por Dusky, Bruno y Jaco, los cuales estaban más interesados en jugar o perseguir al perro que atender a los llamados de sus respectivos dueños….
Cuando yo llegué, Dusky y Bruno habían sido cogidos por sus respectivos dueños, y el único que continuaba desaparecido era Jaco. Tanto mi mujer, como los otros dos vecinos, estaban haciendo una exhaustiva búsqueda, llamando a Jaco… La dueña del otro perro ¡¡NO!!
La buena mujer, que llevaba a su perro suelto, no se había preocupado lo más mínimo; había visto como su perro había incitado a los otros tres para jugar, y una vez que había captado su atención, había salido corriendo por mitad de la carretera. No intentó llamar a su perro, no intentó pararlo, no hizo ademán de ir tras de él en su búsqueda. Por lo visto, a esa señora, la fuga incontrolada de su perro no le preocupaba, pues “ya se ha escapado otras veces, y al final siempre vuelve a casa“
La pregunta que yo me hago es ¿y si no vuelve?. Si no vuelve no pasa nada, pues a la señora, no le importa lo más mínimo, ya encontraremos otro perro.
Después de buscar a Jaco durante 40 minutos, finalmente lo encontré, a un kilometro y medio de nuestra casa, todavía persiguiendo al perro de la señora, sin comprender que lo que había hecho no estaba bien….
Pensé que ese suceso había sido único, y evidentemente no había sido, totalmente culpa de Jaco, pues otros dos perros habían actuado de la misma manera, la única diferencia es que Jaco había aguantado más tiempo corriendo tras del visitante.
No os creáis que el suceso fue único. La semana siguiente, el mismo día, es decir, un miércoles el suceso se repitió, y esta vez yo si que estaba presente. Otra vez estaban los 3 perros jugando, a escasos dos metros de distancia cuando vi llegar a un perro. Alertado por lo sucedido la semana anterior, pregunté tanto a mi mujer como a los otros dueños, por si era el mismo perro. Como ellos no habían visto al perro, cuando me contestaron ya era demasiado tarde, mis intentos de parar a los perros fueron en vano, salieron corriendo tras del incomodo visitante…
En esta ocasión, tan solo tardamos 15 minutos en recuperar a nuestros canes, y nuevamente la señora había desaparecido, sin importarle lo más mínimo el destino de los perros, ni el suyo, ni los demás….
Como ya he dicho al principio de la entrada, sé que es responsabilidad mía hacer que Jaco responda a mis ordenes, y que no se escape tras de otro perro para jugar, o para lo que sea. Pero esto no tiene nada que ver con el hecho de ser consciente de cuales son mis obligaciones como propietario de un perro, para con el resto de la sociedad.
Si yo paseo sin correa a mi perro, es mi responsabilidad saber que mi perro responde a mi llamada, y en cuanto aprecie una situación de peligro, no solo para él, sino para cualquiera, tendré que ponerle su correa. Si Jaco va suelto, y sale corriendo invadiendo la calzada, yo seré el responsable y tendré que apechugar con las consecuencias, no solo porque mi perro pueda salir herido, sino porque puede causar un accidente de tráfico y poner otras vidas en peligro.
Lo mismo ocurre en el supuesto que Jaco vaya suelto y un niño u otra persona, se asuste de él. Soy yo quien tendrá que actuar rápidamente y ponerle la correa a mi perro para evitar males mayores.
Tres cuartos de lo mismo pasa con las heces de Jaco, soy yo quien tiene que recogerlas y depositarlas en una papelera o en el contenedor que se haya habilitado para ello.
Así pues, creo que la actitud de la señora propietaria del perro visitante es totalmente reprobable, y es responsabilidad suya advertir a los otros propietarios de que es lo que hace su perro, me refiero a huir llevando tras de si a los demás. En el supuesto de no querer advertirlo, debe llevarlo atado; lo menos que puede hacer, es preocuparse de ese animal que tiene en casa, y que seguramente le da muchas cosas a cambio de nada, pues cualquier día lo perderá, pero seguramente no le importe.
Son esos dueños que pasan totalmente de sus obligaciones los que hacen que los dueños responsables no podamos disfrutar totalmente de nuestras mascotas. Por su culpa, no podemos llevar a nuestros perros a la playa, pues son ellos los que no recogen las deposiciones que sus mascotas dejan. Son esos dueños “pasotas” los que con sus actitudes hacen que nuestras mascotas no puedan entrar en muchos locales y tiendas con nosotros. Son esos dueños irresponsables los que dan mala imagen al resto de perros, y somos nosotros y nuestras amadas mascotas los que sufrimos las consecuencias. Son esos dueños los que abandonan a sus animales, porque en realidad, ellos son menos civilizados que sus perros….
Así que por favor os lo pido, sed responsables con vuestros perros. Si no lo queréis hacer por los demás, al menos hacedlo por ellos….

