La verdad es que a lo mejor el título de está entrada es un poco exagerado para lo que os voy a contar, pero es fiel reflejo de lo que sentimos tanto mi mujer como yo con la actitud de Jaco últimamente. Posiblemente todo se debe a causa de la edad, ya tiene casi un año y 5 meses, y como ya es casi un adulto tiene actuaciones sorprendentes.

Como todos sabéis hace unas semanas estuvimos en casa de unos amigos pasando el fin de semana en Benicassim (Castellón). Tomamos la decisión de ir a visitarlos porque nos habían insistido en muchas ocasiones, ofreciéndonos compartir el fin de semana, pero una de las cosas que nos echaba para atrás era ir con Jaco. No solo por el temor a que Jaco no se comportará como es debido y destrozase algo de la casa de nuestros amigos (ya sabéis que un beagle tan solo necesita 30 segundo para preparar alguna trastada), sino porque si salíamos a cenar no sabíamos donde podríamos dejarlo; además nuestros amigos no son lo que se dice especialmente “amantes de los perros”, con lo que habernos invitado pese a que sabían que Jaco iría con nosotros, era un autentico reto… tanto para nosotros como para el propio Jaco que en su ignorancia desconocía el juicio al que se iba a someter…
Llegamos a nuestro destino tras el típico viaje de Jaco en coche, es decir, totalmente dormido haciendo suya la parte trasera del vehículo. Aparcamos dentro de la urbanización donde se encontraba el apartamento y Jaco obtuvo la libertad, pero limitada por su correa no fuera a salir corriendo a conocer nuevos horizontes.
La primera maniobra del fin de semana fue hacer un reconocimiento generalizado de la vivienda. Tenía que saber como eran todos los rincones del apartamento, no se podía dejar uno sin olisquear. Al igual que pasó revista a toda la casa, lo mismo hizo con todos los habitantes; los niños lo recibieron encantados, y enseguida comenzaron a hacerle correr de una lado para otro persiguiendo su cuerda, o simplemente a los niños. La primera toma de contacto había sido satisfactoria y sin grandes complicaciones…
Llegó el momento de marcharnos a cenar, y claro, Jaco tendría que quedarse el solito en la vivienda, sin control de ninguna clase. Optamos por dejarlo encerrado en la que sería nuestra habitación, y para que estuviese entretenido un hueso de los de tripa de vaca, sirviendo de premio antes de saber si su comportamiento sería el adecuado o no. Para evitar que intentase salir mediante el famoso método de rascar la puerta, dejamos colgando del picaporte una bolsa de viaje, con lo que no podría rascar más que la misma…. Cerramos la puerta y le dijimos adiós, un ligero lamento a modo de despedida fue lo único que oímos, a partir de entonces cruzamos los dedos esperando la mejor de las suertes y que se supiera comportar…
Regresamos de la cena y cual fue nuestra sorpresa al encontrar a Jaco plácidamente dormido sobre una alfombra dentro de la habitación. Ni se había subido a las camas, ni había destrozado nada dentro de la misma, salvo por supuesto más del medio hueso que le habíamos dejado. Se despertó, saludo a todos y cada uno de los que allí nos encontrábamos, y salimos a dar un paseo para que se aliviase un poco y diera las ultimas carreras antes de dormir.

La noche transcurrió sin problemas, durmiendo junto a nuestra cama en el suelo en la alfombra que la habitación tenía. Al principio le costó estarse quieto, pero el medio hueso que le quedaba le ayudó a calmarse y finalmente dormir toda la noche a pata suelta…
A la mañana siguiente amanecimos temprano, para poder disfrutar del día y dar un tempranero paseo al lado del mar. Desgraciadamente no pudimos entrar en la playa, pues en Benicassim hay una estricta regulación que prohibe la entrada de animales domésticos en las playas (los que no son domésticos y caminan sobre 2 piernas pueden entrar sin problemas). El resto del día fue muy tranquilo, pero Jaco desconocía que iba a tener que superar una prueba aún más dura….
A la hora de la comida vinieron a acompañarnos unos familiares de nuestros amigos. El marido de la simpática pareja era la prueba que Jaco tenía que superar; ese señor (llamémoslo Paco preservando su intimidad), no soporta a los perros, no es que tema que se le acerquen, es que no puede ni verlos y es un comentario literal. Ante la fobia/aversión de Paco, algo tendríamos que hacer para que Jaco no ocasionará ningún problema, pues no era nuestra casa….
No tuvimos más remedio que dejar a Jaco encerrado en una habitación…, yo temía que ante su encierro pensase que lo estábamos castigando, y que en venganza destrozase algo a su alcance, o que se pusiera a aullar siendo imposible comer, o yo que sé… Ninguna de esas cosas pasaron, como si Jaco fuera consciente de que esa reclusión no era un castigo, ni tampoco deseábamos hacerlo, simplemente sabia que tendría que estar allí un rato y que luego se le recompensaría.
Se portó de maravilla, parecia que no hubiera ningún perro en aquel apartamento de no ser porque fui un par de veces a comprobar que estaba bien, temiendo que tanto silencio fuera consecuencia de alguna trastada, podría haber pensado que nos habíamos dejado a Jaco en casa…
Como recompensa a ese buen comportamiento una salchicha, y nos fuimos a dar un largo paseo al lado de la playa. Durante el paseo disfrutamos de ratos muy agradables con otros beagles que nos encontramos, como Treu (que aparece en las fotos que acompañan la entrada), un precioso ejemplar de 7 años, muy dócil y tragoncete por lo que dijeron sus dueños.

En resumén tengo que decir que Jaco se portó todo el fin de semana de maravilla, fue un lujo disfrutar con él, pues tanto nuestros amigos como otras personas alabaron lo bueno que es y lo bien educado que está, aunque ya les expliqué que más que fruto de su educación debía ser que el cambio de aires lo había dejado tranquilo, porque cuando tiene que ser trasto….
Lo que si que puedo decir es que cada día se porta mucho mejor y que la edad va calmando su carácter. Obedece a las ordenes en el 95% de las ocasiones, no se escapa a lo loco, atiende en cuanto dices su nombre, comienza a pasar de otros perros cuando nos cruzamos con ellos y vamos corriendo…, en fin que si hasta ahora había sido un perro estupendo, cada vez tengo menos palabras para criticarlo y por contra alabarlo…, pero es que Jaco es mi beagle y solo puedo hablar bien de él…

