Y llegó el día

Por fin llegó el día en el que Jaco tenía que dormir fuera de casa, a la intemperie, dentro de la caseta que compré a través de internet y que vino desde Alemania.
En un principio este traslado al exterior, no pensaba hacerlo hasta que cumpliera los tres meses, porque me daba miedo que alguno de los gatos del barrio lo atacase, pues tenía un tamaño bastante reducido, ya lo sabéis. Pero después de haber visto, que en el barrio hay perros más pequeños que él durmiendo en la calle, no tenía excusa.

¿Por qué ayer, y no esperar hasta el viernes, que es cuando cumple los 3 meses? Bueno, pues porque Jaco ayer fue un poco capullín en casa. Sigue sin morder ningún mueble, pero ahora que ha descubierto el sofá, cada vez que vuelvo a casa me lo encuentro allí recostado; y como tiene necesidad de mordisquearlo todo, y no se lleva en la boca ninguno de sus juguetes, pues a comerse la funda de un cojín.

Para colmo, y gota que hizo rebosar el vaso, cuando llegué a casa, vi en el sofá una mancha, algo humedo se había derramado en él. En un principio, pensé que el muy “mariquita” había orinado en el sofá, y no os podéis hacer una idea de la alegría que me entró por todo el cuerpo. Tras olisquear un rato, pude comprobar, que no era más que agua. El orejón tuvo sed, bebió, y luego retomo su lugar de descanso, y claro, todas las babas al sofá. Ya me ha dicho más de una persona que el tema del sofá está perdido, que en cuanto tenga la posibilidad se subirá, bueno, lo asumo pero intentaré evitarlo.

A partir de ahora, aquí duerme y pasa el tiempo solo, Jaco

A partir de ahora, aquí duerme y pasa el tiempo solo, Jaco

Finalmente llegó la noche, y después de un intenso paseo, y de una pequeña siesta que se echó frente al televisor, ya era hora de que nos fuésemos a dormir. Abrí la puerta de casa, salimos al patio, fuimos a la calle, un pis rápido, y de vuelta al patio. Cerré la puerta, le di la orden de “casa”, se metió en su caseta, y yo me volví dentro. Observe a través de la ventana un rato que es lo que hacía, dos o tres llantos a la puerta, y un par de minutos dando vueltas por debajo de la mesa y las sillas de jardín, y decidió irse de nuevo a su caseta, resignado por la nueva situación.

A eso de la 1 de la mañana un ruido me despertó. No, no era Jaco, eran unos truenos que se oían a lo lejos, hice caso omiso, di media vuelta y seguí durmiendo. A las 2:45 los truenos se oyeron mucho más cerca, y ya no estaban solos, los acompañaba un jarreo de agua. No me quedó más remedio que levantarme a recoger el toldo para evitar las bolsas de agua, y los cojines de las sillas.

Cuando salí al patio, Jaco dormía plácidamente en su caseta, como si nada pasase alrededor. Con el trajín de recoger los cojines, y el agua que comenzó a caer del toldo, pues ya se había acumulado una cantidad importante, Jaco se despertó, y acudió a mis pies, siguiéndome como un poseso por todo el patio, mientras yo corría de un lado para otro intentando recogerlo todo en el menor tiempo posible. Tres veces ha estado a punto de hacerme caer, el orejón, hasta que he conseguido que se quedara quieto en casa viéndome desde el umbral de la puerta.

A partir de esa hora, y debido a las inclemencias atmosféricas, Jaco ha vuelto a dormir en el salón de casa. Por esta noche se ha librado, pero para que se vaya preparando, cuando me he ido a trabajar, lo he dejado en el patio, a ver lo que me encuentro.

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Lo prometido, es deuda

El otro día hablé en una entrada de Jaco y el mar, y prometí que intentaría colgar un vídeo en el que se mostrara como se lo pasa Jaco en la playa. Pues dicho y hecho, ahí está:

Ahora tengo mucho lio, porque el viernes Jaco cumple 3 meses, y tengo que organizar toda la fiesta de celebración, ¿Alguien sabe el teléfono del Chiquipark más cercano?

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Domingo con niños

El Domingo, dado que no tenía programada ninguna actividad matutina, salvo la Formula 1 en la TV, y como a Jaco le da igual que el día que sea, festivo, laboral, o múltiplo de pi, no me quedó más remedio que levantarme a las 8:00, después de haber estado oyéndolo lloriquear durante más de una hora. Desayunamos, vimos un poco la TV con el café, leímos el correo-e, y como Jaco empezaba a solicitar mi atención, que mejor que irnos a la calle.

Los Domingos temprano no hay un alma por las calles, tan solo te puedes encontrar con los que vuelven de fiesta, los abuelos que van a por el periódico temprano para combatir su insomnio, el que se está preparando unas oposiciones con pruebas físicas, y los propietarios de perros. Como hito del día, Jaco defecó en la playa.

Siguiendo con el paseo, y con el título de esta entrada, fuimos a ver a unos amigos que habían venido a pasar el fin de semana. Mis amigos tienen dos hijos, y se trajeron a su sobrina. El sábado en cuanto llegaron vinieron a buscarnos para conocer a Jaco y luego irnos a comer por ahí. Sus dos hijos (de 9 y 6 años) se volvieron locos con “el orejón”, y le tuvieron corriendo durante 10 minutos de un lado para otro; Inés por contra, al ver al can salir tras de ella, comenzó a llorar, alegando que tenía miedo. Esa mañana, con la idea de despedirme de mis amigos, permitir disfrutar a los niños de Jaco y viceversa, e intentar hacer superar el temor de Inés, me fui a su casa.

Cuando llegamos, los niños estaban todavía en pijama, e Inés empezó a sollozar tan solo al ver que Jaco estaba en la puerta de casa. Con un par de “sienta” y “échate”, la curiosidad picó a Inés, que pidió acariciar a Jaco; primero con más miedo que vergüenza, y poco a poco con más confianza. Bien, pues 5 minutos después, Inés pedía a sus tíos poderse ir a dar un paseo con el Beagle, y sirva como prueba la foto.

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Los niños vuelven loco a Jaco, el pobre quiere mear y no lo dejan.

Además de lograr que surgiera una nueva amistad entre una niña y un perro, los periodos de Jaco con niños tienen que ser muy desesperantes para el pobre perro. Cada vez que está con niños, estos le vuelven loco; le hacen correr de un lado para otro, le tiran continuamente de la correa, le dan ordenes una tras de otra sin orden ni concierto haciéndole muy difícil acatar alguna. Pero a pesar de todo ello, Jaco es muy feliz con los niños, y se porta muy bien con ellos; y creo que los niños también disfrutan sobre manera con un beagle.

Una vez que dejamos a los pequeños monstruos, ya en casa y con la intención de asear a Jaco, que todavía tenía el cuerpo lleno de arena de la mañana anterior, y de grabar un nuevo vídeo para este blog, bañamos al chucho. Respecto al vídeo no voy a decir nada, porque el operador de cámara, que era mi mujer debió de pasarse a ver a mi vecino el del orujo, y coloco la misma de tal manera que se nos ve perfectamente a ella y a mí, pero no a Jaco que esta nítidamente tapado por la mesa sobre la que se apoyó la cámara; así que no hay video que valga.

Bueno, pues que pensaba que el baño relajaría a Jaco, y lo que hizo fue ponerlo como una moto. En cuanto lo mojamos comienza a chillar, y llorar, pero una vez que lo enjabonamos y comenzamos a darlo un masaje relajante, el tío se queda “más ancho que Pancho”; hasta que vuelve a acercarse el chorro de agua. Todo él enjabonado comienza a retorcerse como si tuviera un demonio en el interior, y debido al jabón de su cuerpo se nos resbala como una sardina, pero gracias a unas barritas para perro logramos que se quede quieto hasta que está totalmente aclarado y limpio.

Una vez secado al sol, mientras nosotros nos cambiábamos de ropa para irnos al cine, nos encontramos al orejón en un sitio que tiene terminantemente prohibido, el sofá; con lo que se llevó la pertinente reprimenda. Estoy convencido que una vez que nos fuimos volvió a tomar el sofá, triunfante, y henchido por su pírrica victoria al no estar presentes sus amos.

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Con lo mal que lo he pasado en el baño me merecía un descanso.

Para terminar os diré que Jaco nos ha dado una noche de perros, nunca mejor dicho. Cada 2 horas ha estado lloriqueando en la escalera, intentando llamar nuestra atención. A eso de las 5 de la mañana, mi mujer ha cedido y ha ido a ver que pasaba; 10 minutos después se ha vuelto a la cama diciendo: “El muy capullo ha salido a mear al patio de atrás y se ha vuelto a su cama, no sé que querría.”

A las 6, ante su insistencia me he levantado, y como yo he bajado al salón a oscuras, me he dado cuenta de que era lo que estaba intentando decir Jaco toda la noche, nos habíamos dejado una luz encendida en una habitación. No sé si quería avisarnos del descuido, o más bien que como veía una luz encendida pensaba que estábamos de fiesta en nuestra habitación sin contar con él, y por eso nos llamaba.

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Los paseos del Sábado

Este fin de semana no se han producido muchas novedades en la vida de Jaco. Ha tenido comportamientos de toda clase, se ha portado de forma excelente, ha sido un poco gamberro en ocasiones, desobediente, protestón, llorón, etc… Intentaré hacer un rápido resumen deteniéndome en lo que creo más importante.

Para empezar, Jaco sigue socializando con los perros de los alrededores de manera magnifica. El pasado Sábado, mientras dábamos un paseo por la playa, a hora temprana para evitar que hubiera gente, y la consiguiente posibilidad de que nos multaran, pues está prohibido el acceso a perros; nos encontramos con un precioso y enorme labrador. En ocasiones pienso que debería llevar la cámara encima todo el rato para poder grabar esos encuentros y luego colgarlos aquí, pero se me olvido. El labrador, que no se si tenía dueño o no, porque apareció de repente y de la nada, se aproximó a galope hacia donde estábamos Jaco y yo, freno en seco con un excelente calculo de distancia de frenado, pues quedo a escasos 2 cm. de mis piernas, y a la altura justa para olisquear el culo de mi amigo orejón. Tras las olfativas presentaciones, Jaco comenzó a perseguir por toda la playa al labrador, y claro, debido a la diferencia de tamaño, cuando Jaco quería llegar a la altura del labrador, éste ya había migrado a otro lado. La persecución produjo un hecho hasta ahora impensable, Jaco se metió en el agua persiguiendo al otro can. Saltó por encima de las olas enanas, sumergió la cabeza, y ya fuera del agua, imitando los gestos del labrador, rebozo todo su cuerpo en la arena. Después de 5 minutos de juego, el labrador desapareció de la misma manera que había llegado, y Jaco y yo volvimos al hogar.

Por la tarde, dimos un nuevo paseo, esta vez en sentido contrario al de la mañana, para no habituar a los recorridos a Jaco e ir innovando en los mismos. En ese turno, Jaco orinó en la playa de nuevo, con lo que los avances en sus alivios fuera de casa van progresando. Una de las cosas a destacar de ese paseo, a parte de lo anteriormente dicho, fue que Jaco conoció a los caracoles. Cómo a mediodía cayó un pequeño chaparrón, los gasterópodos decidieron salir de sus escondites y explorar mundo; pero no contaban con que Jaco estaba de paseo por allí. En un principio, los caracoles le hicieron retroceder, luego los olisqueo con curiosidad, y finalmente, haciendo uso de su técnica habitual de reconocimiento “perruno”, comenzó a mordisquear las conchas espirales, para luego escupirlos destrozados. Después de haber sesgado la vida de dos o tres bichos, le hice desistir de su empeños y retornamos al paseo rumbo a casa.

Pensaba que lograría llegar a mi casa sin ningún problema después de más de 2 horas de caminata, pero me equivocaba. Cuando íbamos a entrar, unos vecinos que únicamente vienen los fines de semana vieron a Jaco. Que, qué mono es, que, qué listo, que, qué colores tan bonitos, que ¿de qué marca es?, que, ¿por qué no te tomas un chupito de orujo?, y claro, las niñas se pusieron a pasear a Jaco calle arriba y abajo, mientras yo no pude escapar del orujo de mi vecino de 80º, y claro a ver como le explicas a tu mujer que tan solo fuiste a dar un paseo al perro….

 

¿Por qué tienes esa cara después del orujo?

¿Por qué tienes esa cara? ¿Tomaste algo de orujo?

P.D: ¿Creéis que Jaco está demasiado delgado? Tengo la sensación de que le doy poco pienso para el ejercicio que hace, espero vuestras opiniones.

 

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Jaco y el mar

En los últimos días, dado que la primavera ha llegado en toda su plenitud, y nos está permitiendo disfrutar de unas temperaturas maravillosamente agradables; Jaco está visitando la playa con bastante asiduidad. He de decir que yo no soy muy playero, nunca he soportado la arena que se queda pegada en los pies, se introduce sutilmente por vía rectal, y que hace con la mezcla del salitre marino un compuesto que te deja la piel más tensa que el arco de Orzowei.

Se que en cierto sentido, somos unos afortunados, y en muchas ocasiones envidiados, por vivir a píe de playa, así teníamos que hacer que Jaco disfrutase de la cercanía del Mediterráneo. Por eso el otro día visitó la playa por primera vez. Era un día de viento, y la balsa de aceite que suele ser el Mare Nostrum emitía continuos rugidos en forma de olas, que rompían con toda su fuerza en la orilla. Nada más doblar la esquina, y plantarnos frente al “charco”, Jaco se quedó estupefacto y sorprendido. Miraba al mar, se volvía lloriqueando hacia mi, volvía a mirar las olas, y tenía las orejas ondeando al viento como las banderas de las Naciones Unidas. Después de un rato de juego, se distraía ante una ola de mayor tamaño; parecía ser que el nuevo ruido lo tenía desconcertado por la novedad.

En la mañana de ayer tuvo su segunda visita a la playa, para disfrutar de un rápido paseo matutino como recompensa por haber hecho sus necesidades en la calle. El mar estaba tranquilo, como una balsa de aceite, parecía más un lago que un mar, y como yo no me acerqué al agua, pues no le hizo ni caso.

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Jaco jugando por la playa indiferente al mar.

Por la tarde, después del trabajo, y en la sesión habitual de paseo largo diario, decidimos nuevamente irnos al lado del mar, esta vez a otra playa, con menos cantos. Por la tarde si que se intentó acercar al agua, más que nada porque perseguía los dedos de los pies de mi mujer (hay que ver que vicio tiene con ellos), pero se encontró una y otra vez con la misma barrera, las olas que venían hacia él. Sigue teniendo miedo del mar, pero está vez se aproximó un poco más, casi llego a meter las patitas en el agua.

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Jaco pasea con su ama por la playa, después de perseguir deditos

Lo que realmente el orejudo adora de la playa, es la posibilidad de rebozarse en la arena; es sorprendente como disfruta revolcándose por todo el suelo hasta que parece una croqueta; luego se la sacude con un rápido contoneo de todo el cuerpo, y queda limpio, salvo el hocico que parece una trufa de pastelería, con cacao en polvo por encima.

Otra cosa maravillosa sucedió en la playa. Recordáis que ayer se me planteaba la duda sobre si Jaco entendía que era bueno hacer sus cosas fuera, o si por contra pensaría que simplemente habíamos cambiado de sitio. Bueno, pues ayer por la tarde, mientras jugábamos por la Playa, Jaco meó, y no fueron un par de gotitas que se le escaparon, no; fue un pequeño río que manó de su vejiga, y que la arena de la playa ingirió como el sediento en un desierto.

Hoy tan solo unas fotografías de muestras de nuestros paseos playeros, durante este fin de semana, intentaré colgar un vídeo, para que apreciéis los gracioso que está Jaco jugando con las olas.

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¿Será Jaco el nuevo vigía de occidente?

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Dando sus frutos

Como ya os dije el otro día, había adoptado la drástica medida de encerrar a Jaco toda la noche, para que de ese modo, nada más despertar, hiciera sus necesidades fuera de casa, e incitarle, al igual que enseñarle, que el hacer sus cosas fuera está bien.

Bueno pues parece que está medida va dando sus frutos, tal y como dice el titulo de esta entrada. Desde el pasado Lunes que empecé a usarla, todas las mañanas Jaco sale de su jaula, se estira, olisquea y finalmente echa una catarata urinaria en la calle. Tengo la suerte de vivir en un residencial, con una casa en planta baja, lo cual me facilita enormemente la maniobra, ni que decir tiene que me da la sensación de que debido a la fiesta que le monto a Jaco por hacer pis en la calle, alguno de mis vecinos me está cogiendo un poco de manía, pues son la 7 de la mañana, pero hay que hacer entender a Jaco que lo que hace es correcto; a mis vecinos ya se lo explicaré, que se supone que son seres racionales, ¿o no?.

Después de ese primer pis, entramos a tomarnos el desayuno, tanto él como yo, y desde el Martes, una vez que Jaco finaliza, bebe agua y sale corriendo a la puerta de la calle, para que yo se la abra, y pueda plantar un estupendo pino en plena calle. Nuevas alabanzas, premios, y como colofón recompensatorio, paseo. Hoy por ser el tercer día que lo ha hecho nos hemos dado un bonito paseo por la playa, pues creo que ese espacio abierto con el mar al fondo le gusta. Ahí os dejo una foto para envidia de todos los que leéis este diario y no podéis disfrutar del Mediterráneo como nosotros.

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Jaco paseando por la playa tempranito.

Hoy a la vuelta del paseo por la playa, y después de beber agua, ha vuelto a defecar, y lo ha hecho en la calle, de la misma manera que ya he dicho.

La medida adoptada también me esta reportando otras alegrías, y es qué desde que la estoy usando, Jaco controla sus esfínteres a la perfección, o casi, pues desde que me voy a trabajar por la mañana, hasta que vuelvo a medio día, no se le escapa ni un mísero pis en toda la casa. Eso sí, en cuanto abro la puerta, sale como alma que lleva el diablo al porche, pidiendo acceso a la calle y aliviándose allí.

Así pues, creo que la medida está siendo efectiva. La duda que se me plantea es la siguiente, ¿Puede ser que Jaco haya aprendido que es correcto hacer sus cosas en la calle?, ¿o tan solo piensa que lo que hemos echo es cambiar de sitio? Esta cuestión me surge debido a que, si bien es cierto que hace sus necesidades en la calle, solamente lo hace en la puerta de casa, y no en ningún otro sitio.

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Excepciones que confirman la regla

El otro día Dioghenes me preguntaba a través de los comentarios de la entrada “conociendo a Ron” sobre la inhibición de la mordida de Jaco, ya que me lo entregaron con menos de 8 semanas, y según la mayoría de los libros y expertos, estos cachorros suelen tener problemas para aprender la “inhibición de la mordida” por no pasar suficiente tiempo con su madre y hermanos. La respuesta la tenéis en los comentarios.

A tenor de esa pregunta me he parado a pensar en cuantas cosas dicen muchos libros sobre perros y/o cachorros, y cuales de ellas son ciertas, o mejor expresado, porque no creo que ninguna sea mentira, cuales serían aplicables a Jaco y cuales no, veamos:

Inhibición de la mordida: Jaco como ya he dicho y escrito en esta bitácora, llego a mi vida con menos de 8 semanas de edad. Según lo dicho por muchos autores y estudiosos de las razas caninas, estos cachorros no han podido desarrollar correctamente la inhibición de la mordida, es decir, que cuando muerden en sus juegos con humanos, no saben morder con control de la presión que ejercen, distinguiendo entre un ataque o un juego; también se dice que estos perros, son perros muy mordedores, que se pasan el día masticando objetos de toda clase por el motivo anteriormente reseñado.

En respuesta a este comentario puedo decir que Jaco es un perro mordedor, ¿acaso hay algún cachorro que no lo sea?, y pese a ello, gracias a un cuidado intenso, no muerde los muebles de mi casa, tan solo sus juguetes y una cesta de mimbre, a la que hemos tenido que autorizarle. Por supuesto que hemos tenido que comprarle unos 5 o 6 juguetes distintos para que los mordisquee, y cuando estamos jugando intenta morder, pues para él, ese mordisco es parte del juego. Lo importante aquí, es que el cachorro aprenda a distinguir, y lograr que no apriete hincando los dientes demasiado. Como ya le dije a Dioghenes, el pasado fin de semana Jaco estuvo con niños menores de 5 años, y con todos jugó, mordiendo en sus juegos, pero supo distinguir la intensidad con la que lo hacia, pues no hubo niño que se quejase y llorase como producto de sus mordiscos; así pues entiendo que Jaco ha aprendido a inhibir la mordida con nosotros.

Los juegos de tira y afloja: En más de una ocasión me han dicho, y he leído en Internet en páginas especializadas, que jugar con un cachorro con juegos de tira y afloja, ya sabéis, esos que consisten en una cuerda que el cachorro muerde y tira hacia un lado y nosotros hacia el contrario, potencian la agresividad del cachorro, y le incitan a ser más posesivo con sus objetos.

Jaco jugando con su cuerda

Jaco jugando con su cuerda

Pues que queréis que os diga, desde el primer día que Jaco llegó a casa, el primer juguete que le compré fue una cuerda con nudos en los extremos y flecos, lo podéis comprobar en el primer vídeo que se grabó. No creo que Jaco sea un perro agresivo, más bien al contrario; no lo ha sido con los humanos con los que ha estado hasta ahora, incluso va por la calle intentando que todo el mundo lo salude y acaricie, ni tampoco con otros perros, en cuanto ve a uno que no conoce se encorva metiendo el rabo entre las piernas y se deja oler.

Actividad sexual: Esta es la excepción que confirma la regla que más alucinado me tiene ahora mismo. En todos los sitios se puede leer, que los perros no comienzan a tener instintos sexuales hasta aproximadamente los 6 meses, exactamente cuando comienzan a orinar levantando la pata.

Bien, pues tengo que decir, que me ha tocado en suerte el perro más salido de la historia. Desde hace un par de días, exactamente desde que le aplico la táctica explicada en la entrada anterior, para que haga sus necesidades fuera, una vez que volvemos a casa del paseo, intenta “cepillarse” una camiseta mía vieja que le di, así como el albornoz de mi mujer, y esta mañana, a mi propia pierna. Ya desde la primera vez que mi sobrino de año y medio vino a casa, intentó subirse a él, y contoneo su cadera a ritmo frenético.

Mi mujer, le hizo bajar, y yo, inocente de mí, le dije que tan solo intentaba subir, que el problema lo tenía ella que tenía mirada sucia, y quería ver algo que no era posible que existiera. “¿Como va a querer “follarse” a tu sobrino, si no tiene consciencia sexual alguna?, tan solo tiene 7 semanas de edad”, le dije yo. En otro par de ocasiones lo encontré intentado violar a la citada camiseta, pero confirme mis sospechas de falta de intención sexual, al ver que no llegaba con su miembro viril a tocarla.

Otro momento en que recuerdo sus intenciones fue el otro día cuando estuvo jugando con “Obama“, ya que llegado un momento de descuido del Westy, intentó montarlo por detrás. Todos pensamos que tan solo intentaba subir sobre su nuevo amigo, pero ahora lo veo diferente…

Lo que me ha hecho borrar de mi cabeza esa idea de inocencia, ha sido, que esta mañana, cuando estábamos empezando el paseo, ha intentado subirse a mi pierna, y no una vez, sino hasta tres y cuatro, y en esa última ocasión en la que lo he forzado a bajar, pues no quería ser víctima de sus abusos sexuales, su pene estaba totalmente fuera, ya me entendéis todos los que tenéis perro.

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... en cuanto te descuides lo intento otra vez...

Así que como es posible, que un cachorro de tan solo 11 semanas, que a duras penas orina fuera de casa, y no levanta todavía su pata para aliviarse, ha descubierto el gustirrinin que le produce el frotarse. Evidentemente, hemos de estar ante la excepción que confirma la regla, o bien, tendré que empezar a ponerle bromuro en el pienso.

Educación y adiestramiento: En muchos sitios se recomienda que no se comience con la educación y el adiestramiento de los perros, hasta que por lo menos cumplan los 4 meses de edad, ya que hasta ese momento su cerebro no está completamente desarrollado para que puede asimilar correctamente las enseñanza.

Como podéis ver en los vídeos, y a lo largo de todo el blog, yo estoy intentando educar y adiestrar (creo que es lo mismo) desde el principio. De momento me funciona, y lo que he intentado enseñarle lo ha aprendido con bastante rapidez, evidentemente es proceso de aprendizaje es algo que durará toda la vida, al menos a mí me pasa, que ya peino alguna cana y cada día aprendo algo nuevo. Mi teoría es, que cuanto antes empiece a aprender, más sólidamente quedarán esos conceptos asentados en su cerebro. Como ejemplo pondré a los cachorros humanos, en nuestros días se lleva a las piscinas a los bebés de meses, para que aprendan a flotar por sí mismos, y evitar de ese modo que se ahoguen por si cayesen en una piscina de forma accidental; cuanto antes aprenda el bebé a flotar y manejarse en el liquido, más rápidamente aprenderá a nadar cuando sus facultades motrices estén desarrolladas.

Y a vosotros, ¿vuestros perros tienen actitudes que se saltan la regla general?. Espero vuestros comentarios.

P.D: Muchas gracias a todos los que día a día visitáis esta bitácora, y a todos los que pasaron por aquí por primera vez, pues batimos nuestro récord de visitas con más de 180. Muchas Gracias.

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A grandes males, grandes remedios

La entrada que me dispongo a escribir seguramente será objeto de duras criticas por muchas personas, a lo mejor me tildarán de cruel propietario, dirán de mí que practico brutalidad animal, e incluso puede que alguno llame a alguna protectora de animales con la intención de denunciarme. Con mis anteriores palabras ya os he puesto sobre aviso, de que tal vez lo que leáis a continuación no os guste, pero Dios sabe, que la medida me ha dolido más a mí que a Jaco.

Como ya sabéis, llevamos más de una semana intentando que Jaco haga sus necesidades fuera de casa, pues hasta ahora, debido a su programa de vacunación de cachorro, no podía salir a la calle y/o por donde hubieran transitado otros animales. Debido a estas precauciones sanitarias, Jaco aprendió que el lugar correcto para hacer sus cosas era uno de los aseos de casa, el problema es que no tiene altura suficiente para hacerlo dentro del inodoro, no levanta la tapa cuando orina, ni tampoco sabe tirar de la cadena; así que pensé que seria mejor que aprendiese ha hacer sus cosas fuera del hogar.

El viaje de este fin de semana creí que serviría para acelerar el aprendizaje, pues estando fuera de casa, no se podría contener eternamente, y al descubrir los premios por micionar fuera, tal vez lo intentaría de nuevo. Lo único que logramos fue hacer aguas mayores en el jardín de mi suegra en dos ocasiones, y para de contar; lo demás tuvo que ser bajo techo, incluyendo el zurullo que dejó en el salón de mi madre aprovechando un descuido de 30 segundos (Dios que santa, con lo que ella odia a los perros, no solo lo ha dejado entrar en su casa, sino que parece que hasta le gusta),

La verdad es que estoy cansado de pasarme horas en la calle, poniendo un periódico a modo de señuelo en el suelo cada vez que veo a Jaco olisquear como si fuera a hacer algo, para que luego quede todo en “agua de borrajas” , y hacer sus cosas tan pronto como entra. Cansado de pasarme las horas muertas por la calle, esperando que Jaco sufra un descuido por incontinencia, pues otras veces había sufrido esos descuidos en casa, retornando tras más de 3 horas de paseo. Cansado de pasear por la calle perfectamente, hasta que le aprietan las ganas y se pone a tirar de la correa como un poseso, y a ir corriendo de regreso a casa. Cansado de ir llenando toda la casa de mierda, pues en cuanto lo veo doblar el lomo para defecar, le digo: “¡NOOOOOOO!” cual arbitro de tenis, y lo llevo en volandas hasta la calle, con el consiguiente reguero de sustancia apestosa y marrón por todos los sitios, para una vez en la calle, detener sus labores intestinales y ponerse a masticar hojas. Así que tenia que tomar un medida que pusiera fin a este calvario, o al menos le diera una pista a Jaco del maravilloso mundo de premios que se le abriría si se aliviaba en el exterior, así como la posibilidad de pasar mucho más tiempo por la calle.

Para poner fin a esta situación de incontinencia perruna en el exterior del hogar, ayer me vi forzado a tomar una medida drástica consistente en dejar a Jaco toda la noche encerrado en su jaula. Hasta ahora, Jaco ha dormido siempre en casa, con libertad para deambular, por el baño cuando era muy pequeño, y ahora por casa durante la noche, así que iba a ser la primera noche de su vida en la que Jaco estaría confinado durante el sueño. La adopción de esta medida se debe a que de sobra es conocido, que allá donde duerme no defeca ni orina, por lo que tendría que contenerse durante toda la noche y en cuanto lo sacase a la calle se aliviaría. La verdad es que yo pensaba que iba a quejarse más, pero tras 5 minutos de llantos, ladridos y gritos, se durmió.

Esta mañana, cuando me he levantado a eso de las 7, lo primero que he hecho, ha sido sacar a Jaco a la calle, directamente en su jaula. Le he abierto la puerta de la jaula, se ha despertado, ha salido, se ha desperezado, y tras 2 minutos dando vueltas alrededor ha meado en la calle. Creo que mis vecinos no estarán muy contentos, pues probablemente los he despertado con los gritos de alegría y aprobación que he dado para felicitar a Jaco, y hacerle consciente de que el hecho de mear fuera está bien.

Mi alegría no se ha quedado en el hecho anterior. Después de lo dicho, hemos entrado en casa y hemos desayunado. Una vez había terminado Jaco, ha comenzado a olisquear el suelo, con lo que le he indicado que saliera rápidamente, y ya en la calle a defecado, con lo que nuevamente ha recibido gritos e incluso media salchicha de frankfur como premio.

Creo que ahora que ya sabe que hacerlo fuera de casa no está mal, y tengo la esperanza de que comenzará a aliviarse en el exterior,  pero sé que no va a ser la “purga Benito”, por lo que no comenzaremos los paseos hasta que no se haya liberado.

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Sin palabras

Hoy me disponía a continuar este diario informático con las nuevas andanzas de Jaco tras su estancia de fin de semana por tierras castellanas resumiendo como fue la estancia y sus interacciones con otros perros, pero me ha sorprendido un articulo escrito por un gran amigo en su bitácora personal, en la cual habla de Jaco y nuestra amistad. La verdad es que tras la lectura de su entrada me he quedado sin palabras, pues me ha embargado la emoción ante palabras tan bonitas, que se notan escritas desde el cariño, lo cual agradezco enormemente, y no me queda más remedio que reproducirlas aquí.

 

100_1351A mi amigo del psiquiátrico, al que a ratos visito en busca de paz y sosiego en estos tiempos ociosos, forzosamente, e inclementes, le han permitido, para reforzar pastillas y electrochoques, cuidar un pequeño cachorro canino, que le alegra los días y enturbia los ojos de ilusión y esperanza. El pequeño beagle, raza temperamental y noble, se adapta como puede a las condiciones y ritmos del psiquiátrico, y a fuerza de decir la verdad, sorprende a propios y extraños con su aplicación y entusiasmo, difícil tránsito de la camada a la camaradería.

Mi amigo, que antes de la llegada del pequeño había leído media biblioteca y puede ahora añadir a sus conocimientos otros enciclopédicos sobre crianza y educación de cachorros, desarrolla un método propio para hacer del pequeño Jaco todo un ejemplo para el mundo canino; cuenta a su favor con la buena disposición genética del cachorro y su infinita paciencia. Y ahora nadie duda que culminará la educación con éxito, con algunos intervalos de micciones y cagaditas fuera de sitio y algún que otro calcetín destrozado por las pequeñas acometidas perrunas. Pero no dudo que al final el can podrá sentarse en las mesas más distinguidas y acompañar a mi amigo por todo el orbe, una vez curado de sus dolencias y achaques.

A mi amigo le sienta bien la terapia, y lo veo ahora más extrovertido y risueño, y contemplando al perrillo, la sonrisa ilumina su rostro, últimamente encanallado y taciturno por las circunstancias del país y paisanaje, que tanto afectan a su bonhomía y filantropía. El pequeño beagle ha venido a tiempo para que comprendamos con él que el hálito de esperanza aún reside en las pequeñas cosas del mundo, y puede una travesura de un cachorro reconciliarnos con la vida y trascender la hediondez, tristeza e insensatez en que vivimos, antes de la lluvia ácida que nos ahogue y nos vuelva locos…

Después de varios debates en su módulo, según me confesó, y de varias noches insomnes de diccionarios y etimologías, ha decidido llamar al pequeño Jaco, acortando el latín Jacobus, en honor y castellanizado, del gran Santiago Matamoros, Patrón de las Españas. Todavía, obviamente, es mucho nombre para tan poco can, pero esperemos que al final la elección sea la adecuada; y a decir verdad, le agradezco que el nombre rotundo sea en castellano y no en su admirada parla británica, que mi amigo domina como nacido en Stratford Upo Avon – él es de la gran llanura pucelana, tierra de vid e imagineros, castellanos viejos y cereal -; en la raya casi árabe y africana en la que vivimos y pacemos, es una gratificante reconciliación con nuestras comunes raíces castellanas, él Vieja y yo Manchega, llano, vid y navaja. Y aunque el animal no sea galgo corredor y demás, le disculpo la elección de la raza británica por la elegancia y originalidad, ajena a modas y experiencias eugenésicas aplicadas últimamente con alegría y desconsideración a las razas caninas, amén de la querencia british de mi amigo.

Siempre pensé que el cuidado y atención que una sociedad presta a sus animales es sentido de civismo y civilización, y, sin dejar de pensar que son animales, la educación y saber estar de los dueños está íntimamente relacionada con la de sus mascotas, en una innegable y, a veces, sobrecogedora asimilación de los unos en los otros. Afortunadamente para mi amigo, el perrillo apunta maneras y cuando alcance la edad madura, será un buen ejemplar y mejor compañía, gracias al esfuerzo y dedicación. Hago votos por ello.

Salgo de mi ultima visita al psiquiátrico reconfortado por los progresos de mis nuevos compañeros, caudales de amistad, cariño, cuidado, atención, entrega y compromiso; conceptos quizá hoy en desuso, pero que un pequeño orejudo y tricolor nos enseña a veces.

¡Loor al pequeño Jaco y a su cuidador!

Aunque quizá salgo con un poco de envidia en el alma, sustituido a ratos en la amistad del amigo por un perrillo alegre y dicharachero. En fin.

Muchas gracias de nuevo Enrique, si queréis leer más artículos suyos no tenéis más que pasaos por su blog, El Sueño del Gaviero

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Conociendo a Ron

Si hace un par de días os contaba como Jaco había conocido a “Obama”, hoy le ha tocado conocer a “Ron”, un precioso Pastor Alemán de 5 años. Al principio teníamos un poco de miedo, porque un simple soplido de Ron podía acabar con Jaco; no paraba de dibujarse en mi mente la imagen de Ron con el rabito de Jaco saliendo de su boca. Al final nada de eso ha pasado, y como podéis ver en el video Jaco se ha mostrado sumiso en todo momento, incluso un poco atemorizado, diría yo, pero claro, si yo fuera Jaco también estaría acongojado, pues hablamos de una diferencia considerable de tamaño, y peso, unos 45 Kg.

Finalmente Jaco ha perdido todo el miedo, y se ha dedicado a intentar jugar con Ron, pero me temo que éste no sabía muy bien como jugar con una cosa tan pequeña, y que se movía. Lo que si que ha ocurrido, es que en todo momento Jaco seguía a Ron allá donde fuera, incluso ha llegado a comerse unos gramos de pienso de la comida de Ron. Se puede ver el video de los dos al final de la entrada.

En otro orden de cosas, Jaco ha pasado toda la tarde jugando con los niños. Hemos tenido incluso que frenarles un poco, porque tenían a Jaco corriendo de un lado para otro, y nos temíamos que el pobre perro reventará del esfuerzo. Creo que hoy pasará una noche muy tranquila, durmiendo del tirón.

Casi se me olvidaba, de las cosas más importantes que han pasado hoy, a parte de las ya dichas, Jaco ha hecho sus necesidades en la calle, sin estar cubierto por un techo como hasta ahora. Creo que es un gran avance en la re-educación para que haga sus cosas fuera de casa. Sobre el mismo tema, tengo que añadir para acabar la entrada, que cada vez retiene más los orines, y tiene un magnifico control de esfínteres, ahora ya solo nos falta hacerle entender que las deposiciones tiene que echarlas cuando esté en la calle, y no en casa; a seguir trabajando en ello…

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