El día de hoy ha sido muy extraño en general. Primero amanecimos con una inapetencia total. Jaco no se tomó su ración de pienso matutina, y tras insistirle un poco, y ver su pasotismo por la comida, decidí dar nuestro paseo matutino sin alimentarlo. Pensé que su inapetencia se debía al calor, pues estos últimos días estamos teniendo días muy calurosos. Nos fuimos a la playa, y como allí su actitud fue normal no me preocupé lo más mínimo por la falta de apetito. Estuvo jugando, corriendo, sus deposiciones fueron normales, y no tenía síntomas de que sufriese algo más grave.

Después de pasar toda la mañana solo en casa, pues mis obligaciones laborales me impiden quedarme con él, como nos pasa a muchos por suerte en estos días, el recibimiento no fue el habitual. Jaco estaba tirado en el suelo, movió el rabo cuando me vio, y en cuanto abrí la puerta de casa, se metió para dentro como un loco, buscando el frescor del terrazo. Tampoco quiso comer, y estuvo especialmente mimoso. Todo el tiempo buscaba el arrullo, la caricia, el chuparte las manos para que le rascases la barriga, etc… Eso fue lo que me hizo pensar que estaba malo, e incluso plantearme ir al veterinario.
Después de descansar durante casi 2 horas, ahora se echa unas siestas de capitán general, y eso si que es debido al calor; se levantó de lo más animado, comió todo su pienso, y se me quitó toda la preocupación al ver que volvía a querer jugar todo el rato.
Mientras me preparaba para salir con él a dar una paseo vespertino, y juguetear un poco por el parque, comenzó a hacer algo que no había hecho hasta ahora. Se empezó a seguir el rabo, girando en círculos de manera descontrolada, intentado atrapar la punta de su cola. Lo llamé la atención para que dejara de hacerlo, pero 2 minutos después ya estaba otra vez. Esta es la mala costumbre que da título a esta entrada, y que no me gustaría que cogiera.
Desconozco el motivo por el que un perro se persigue la cola, pero tendré que intentar buscar información a lo largo del día de hoy; no sé porque, pero me temo que no puede ser completamente bueno…
Una vez que salimos a pasear, Jaco volvió a estar hiperactivo, como cualquier cachorro de 4 meses y medio. Corrió de un lado para otro, jugó al escondite conmigo entre unos matorrales, y persiguió a su nuevo “amigo” el palo en todo momento.
Otra costumbre que hemos adoptado ahora, que no me parece tan mala como la de perseguirse el rabo, es que nos tenemos que llevar un palo a casa cada vez que volvemos de pasear. De hecho, ese nuevo “amigo” del que hablé antes, es una rama de pino que recogió en Valladolid, y que recorrió con Jaco los 700 Kms. de distancia del viaje el pasado domingo. Ahora, la rama de pino, nos acompaña en todas nuestras salidas, y si no es así, el orejón, tiene que recoger cualquier otro palo, y llevarlo de paseo consigo. Lo bueno del palo, es que nos sirve para jugar a lanzarlo, y que Jaco vaya como un loco tras de sí, haciendo de esa manera más ejercicio del habitual, lo cual le ayuda a desgastar esas cantidades ingentes de energía que tiene.

Aunque el otro día dije que había empezado a levantar la pata para orinar, y esa actitud se mantuvo durante el sábado; parece que se ha olvidado de ello, y vuelve a hacerlo agachándose. Por contra, y como contribución a su crecimiento y desarrollo, ahora, empieza a hacer pequeños pises para marcar, dejando su olor en varios puntos del recorrido del paseo.
Sigue cambiando dientes, pues tiene dos muelas que se le mueven más que un garbanzo en la boca de un viejo, no sé si las podré recuperar cuando se caigan, por conservar alguno de sus dientes de leche, o no. Lo que tengo claro es que no voy a intentar arrancarlas, pues me da cosa.
Para terminar, tengo que decir que Jaco sigue siendo uno de los perros más sociables de la zona. No lo digo yo por ser su dueño, lo dicen todos aquellos otros propietarios de perros con los que nos cruzamos. En cuanto se encuentra con otro perro, su intención siempre es jugar, incluso con los “Yorkies”, de tan ingrato recuerdo para él, insiste en jugar con ellos, recibiendo una mezcla de gruñido/rugido por respuesta.
De momento, no tenemos más novedades que contar por ahora, así que ya os relataré como evoluciona la persecución de la cola…